Un día entero dentro de tu operativa.
No es una reunión de una hora ni un cuestionario por correo. Pasamos una jornada completa con tus equipos, en tus oficinas y con la gente que hace el trabajo cada día: administración, operaciones, comercial, quien haga falta según el caso.
Nos interesa lo que pasa de verdad, no lo que dice el organigrama: por dónde entra cada documento, qué se teclea dos veces, qué Excel sostiene un proceso crítico, dónde se para el trabajo esperando a que alguien conteste y qué tareas repite tu equipo cada semana sin que nadie las haya cuestionado nunca.
Qué hacemos durante el día
- Sesiones por área con las personas que ejecutan el proceso, no solo con quien lo dirige.
- Recorrido de los procesos de punta a punta, siguiendo un documento o un pedido real desde que entra hasta que se cierra.
- Inventario de las herramientas que ya pagáis y de lo que cada una resuelve y no resuelve.
- Medición del volumen: cuántos documentos, cuántas horas, cuántas personas y con qué frecuencia.
- Detección de los puntos donde la IA aporta de verdad y, sobre todo, de aquellos donde no aporta nada.
El informe y el plan de ruta.
Después de la jornada preparamos un informe completo con el plan de ruta que debe seguir tu empresa para implementar la IA en su negocio. Ordenado, con prioridades y con criterio de negocio, no una lista de herramientas de moda.
- Mapa de tus procesos actuales, con los cuellos de botella señalados.
- Qué automatizar y en qué orden, empezando por lo que antes devuelve la inversión.
- Qué requiere software a medida y qué se resuelve con lo que ya tienes.
- Estimación de horas recuperadas por proceso y por área.
- Qué dejar fuera, y por qué automatizarlo saldría más caro que el problema.
- Calendario realista por fases, con lo que puede hacer tu propio equipo y lo que no.
El plan es tuyo. Puedes ejecutarlo con nosotros, con otro proveedor o por tu cuenta.
Por qué una jornada y no una llamada. Los procesos que más dinero se comen no son los que aparecen en una reunión de dirección. Salen cuando te sientas al lado de quien los ejecuta y ves lo que hace un martes cualquiera.